viernes, 2 de diciembre de 2016
LA NARANJA GILABERTA
Gilberta la naranja tenía un gran apetito. A ella si que le gustaba comer. Esto resultaba ser muy gracioso, dado que ella era una fruta, pero esto no le molestaba. Ella engordaba más y más. Cada vez que se veía en el espejo, podía ver como crecía, pero ella pensaba que eso era lo que debía suceder. Se supone que las naranjas deben ser grandes y jugosas, ¿cierto?
PARÁSITO
Sigo observando mi trocito de cielo a través de los hilos del ojal.
Desde que aquel perro, lanudo y hambriento, se acercó a él, implorando el hueso que se disponía a roer y, agradecido por el regalo, restregó su lomo por el mugriento gabán del soldado, harto de rebozarlo en el barro de la trinchera, aproveché bien mi oportunidad.
Ahora, tras recorrer todas las costuras del chaquetón, puedo afirmar que este, es el mejor cobijo que he podido encontrar.
Aquel cambio de huésped me ha venido bien: buen suministro de sangre, fresca y templada y, tras cada chupadita, me vengo a descansar aquí, abrigado entre los hilos del ojal de la solapa, evitando así sus furiosas incursiones de represalia.
AGATHA CHRISTIE
Me
llamo Agatha Mary Clarissa Miller pero todo el mundo me conoce como
Agatha Christie. Tomé el apellido de mi primer marido Archie .
Siempre me ha fascinado el misterio, incluso yo fui protagonista de un hecho misterioso que conmocionó a Inglaterra: el año que murió mi madre mi matrimonio llegó también a su fin, Archie me abandonó para irse con su secretaria y yo sufrí una crisis nerviosa de tal calibre que perdí la memoria. Desaparecí durante once días. Me buscaron por todo el país. Hasta mi querido amigo Sir Arthur Conan Doyle fue a consultar a una vidente para saber de mi paradero. Cuando me encontraron tuve que recibir tratamiento psiquiátrico para recuperarme de la amnesia. ¡Los nervios juegan malas pasadas!
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domingo, 3 de julio de 2016
martes, 31 de mayo de 2016
sábado, 26 de marzo de 2016
jueves, 10 de marzo de 2016
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