Gilberta la naranja tenía un gran apetito. A ella si que le gustaba comer. Esto resultaba ser muy gracioso, dado que ella era una fruta, pero esto no le molestaba.Ella engordaba más y más. Cada vez que se veía en el espejo, podía ver como crecía, pero ella pensaba que eso era lo que debía suceder. Se supone que las naranjas deben ser grandes y jugosas, ¿cierto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario